jueves, 24 de septiembre de 2009

Que la Primavera florezca de una vez...

Rosa pálida

Una insólita coincidencia
irrumpe la monotonía cotidiana,
desatando la sorpresa inminente
que entrelaza historia... con presente.

La curiosidad se acrecienta...
aparecen indicios de atracción incipiente,
revolotean palabras amables
mientras late el corazón insaciable.

Instantes efímeros de placer
contrastan con la realidad asequible,
estimulando al alma a nacer
y hacer sus deseos tangibles.

Un halo de magia
recorre la ansiada inquietud,
por atrapar sueños lejanos
que lentos, se desvanecieron en las manos.

El silencio se llenó de aroma
y el insípido vacío se perdió en el aire,
al ofrendarme una rosa pálida
acariciando mi ser, con su mirada cálida.

Autor: Eliana Roiger
17-09-09

5 comentarios:

Cemanaca dijo...

Tierno y sensible lleno de transparencia y sencillez.

Buen finde.

Saludos conversos.

Prometeo - dijo...

Maravillosa manera de describir la primavera. En estos tiempos de traspiés veloces nos olvidamos muchas veces de vivir las pequeñas grandes cosas que nos ofrece la naturaleza. Los dioses salven a los aedos que, como vos, nos recuerdan que aún existen cosas de una inmensidad grandiosa por su pequeñez

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Que magia tan extraña desarrolla la Primavera en nuestras vidas, solo el cambio de estación, impulsa sensaciones aletargadas casi sin darnos cuenta. Me ha gustado, habla por si solo. Te dejo un beso.

Inés Bohórquez dijo...

Hermoso poema mi querida amiga.
Las rosas nos transmiten tanto que con cada pétalo creamos universos.
Encantada de leerte Eliana, y pendiente de tus poemas.
Un abrazo mi linda y bendiciones con tu taller literario!

Pablo Mariosa dijo...

Me encantó lo de "ansiada inquietud". Parece un detalle, pero implica un juego de palabras muy rico desde una perspectiva psicológica.

La inquietud se da en conjunto con la ansiedad. Estar ansiosos nos inquieta. Estar inquietos nos da ansiedad.

Por eso interesante la idea de ansiar una inquietud.

Mezclé psicología con poesía, ¿pero no es acaso lo rico de la palabra?

Gracias por visitarme.

Un beso,

Pablo