Palabras...
Ocho signos que unidos
entrelazan miles de universos
y que, únicos como estrellas
se revelan ante los sentidos.
Nudos que se encadenan
desatando un sinfín de sensaciones;
eslabones que engarzan el tiempo
con palabras que iluminan o envenenan.
Hay palabras suaves que acercan
endulzando la voz de quien habla,
entibiando las caricias de quien ama,
que fecundan el alma, la preservan.
Otras son ásperas y resquebrajan la esperanza
de un sueño no compartido,
coartando la expresión de lo sentido
mientras la desolación avanza.
Palabras que son cimiento,
germen de la vida en tus entrañas;
que construyen puentes en la distancia
con auténticos sentimientos.
Hay palabras que elevan murallas
y bajo la sombra de utópicos ideales,
inhiben emociones verdaderas
que sometidas a la indiferencia, se callan.
Palabras fantásticas que enmascaran
la dualidad de pulsiones contrapuestas,
que sublimes te hipnotizan
en espejismos que sólo te engañan.
Hay palabras que gritan tristeza,
que ensordecen de nostalgia,
que oprimen los afectos
y sangran con fuerza.
Palabras que derraman pasión,
que derriban fronteras,
que se expanden como espectro
desbordando el corazón.
Símbolos de nuestro acontecer,
del devenir de las ilusiones;
Íconos de nuestra historia y
que en nuestra esencia, van a permanecer.
Para todos quienes aman escribir y hacer de las palabras ese sonido mágico que invade el corazón llegando al alma.
Para todos quienes han compartido y comparten éste, mi espacio.




